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De viaje a la tierra del Olvido

Un sueño para nosotros, ya que hace tiempo queríamos ir con nuestros espectáculos a ese hermoso país a la puerta de America Latina. Como dicen: a la tierra del Dorado, de las resistencias campesinas, donde el realismo mágico solamente se convierte en una crónica si uno quiere, pues en una noche es parte enorme de esa atmosfera real. Abundante.

Para mi era como volver a un lugar conocido, porque tenía amigos del alma, compañeros que, muchos de ellos fueron asesinados por los sicarios al servicio del gobierno de turno .Y así es, esta tierra del Olvido donde la impunidad, la muerte, ronda las calles, sin dejar de doler los falsos positivos. La muerte y la violencia un oscuro pozo sin respuesta donde están ligados los intereses históricos de colonialismo de los del Norte. Quedan los rastros del gobierno de Uribe. En el teatro La Candelaria, un afiche denuncia los asesinatos del gobierno de Uribe, en otro donde se apoyaba a Patricia Ariza, quien estaba amenazada de muerte. Ante esto están los que resisten. Se entiende porqué algunos compañeros de La Candelaria en una época no muy lejana vivían con chaleco antibalas puesto. El teatro como parte de la resistencia de la lucha por la vida.

Para nosotros una alegría haber recibido la invitación al Festival internacional de Teatro Callejero de AIPE, donde nos presentamos con “Fabuladores”. Invitación recibida a través del Grupo Ensamblaje Teatro. Con quienes afianzamos vínculos, lazos de amistad y agradecimiento. Un grupo que tiene más de 20 años de creación. Su director es Misael Torres, un reconocido director colombiano.

Viajar a la tierra del Libertador Simón Bolívar, reconocer en sus calles la historia de Latinoamérica, espacios por donde sueños, coraje y lucha, sellaron identidades. Entre ellas la del teatro en Colombia. Existe una gran tradición teatral, más fuerte aún en el teatro independiente colombiano. Referentes como el gran teatro La Candelaria, grupo que este año cumple 45 años. Y su director Santiago García, el “maestro” Santiago García. Afirmando el encuentro con una verdadera utopía, llena de proyectos atravesada por el amor, la política, la creación, la persecución, los Sueños, la belleza y el trabajo en grupo: el compromiso.

Un grupo que nos anunció en Latinoamérica la creación colectiva como herramienta de creación, de decir, de integrar, de apasionarnos por nuestros temas, por nuestras visiones, fundada en la mística de grupo. Hoy lo colectivo es algo que se está perdiendo pero a la vez sabemos que también surgen nuevos colectivos con nuevas identidades en esta realidad líquida y cambiante. Colombia es madre de esos proyectos del teatro de Grupo.

Festival de Aipe

En Aipe, a orillas del misterioso Río Magdalena, al que tanto le han cantado. Donde se buscaba oro. Según dicen ya no hay más, solo queda el cauce largo y arrullador para los que quieran mecerse en sus costas.

Un lugar de sierra, mucho calor y humedad, la vegetación abundante. Nos acogieron los Aipinos con gran alegría, con bailes, canciones y comidas del lugar, muy emotivo. Por supuesto también los jeep con militares en la zona, esa tensión del militarismo como algo cotidiano.

Al otro día comenzaba el festival con un gran pasacalle. Participamos todos los grupos del festival y otros invitados, la gente del pueblo estaba presenciando aquel evento, saludando a los actores, a los personajes, con gran alegría.

El festival contaba con foros de debate a los que asistía gente del pueblo también. Las obras eran por la tarde. Era maravilloso ver a los Aipinos movilizarse esos tres días. Ir de un lado a otro, algunos con sus sillas a cuestas, para ver TEATRO. En la casa donde vivíamos, nuestra tía Noli, se iba y no volvía hasta tarde porque veía todas las obras presentadas. Increíble. La gente del pueblo tenía al teatro incluido en su vida por tres días intensos, aunque sea una vez al año a través del Festival Internacional de teatro de calle. Allí presentamos Fabuladores en la plaza del pueblo para 300 personas, nuestro teatro que cuenta historias en la tierra de los cuentos, una alegría compartir ese momento.

La gente es muy alegre pues no falta motivo para brindar y festejar, la Rueda bailó ritmos como vallenatos, cumbias, pasillos. El día de cierre del festival un grupo de teatro de Río Sucio (su carnaval es muy tradicional, popular y renombrado en Colombia), tocó para todos nosotros y el pueblo aipino y los artistas compartieron una tarde de alegría. Luego una lluvia nos despidió diciendo: hasta el próximo encuentro… La plaza quedó vacía y húmeda en la noche de calor intenso.

Bogotá

El regreso a Bogotá fue un tanto imprevisible como parece que son las cosas en aquel país. Una especie de espejismo a veces. Se viven las cosas en otro tiempo pues, claro, no tienen estaciones como nosotros, el tiempo es un transcurrir extraño, sin límite, sin estación de bajada, se viaja simplemente .Y no de cualquier manera.

Bogotá un lugar de hermanos nuevos: Alexandra Escobar y Santiago Montaña. Un hermano entrañable de otros encuentros, Manuel Ramos que aportó tanto a nuestro proyecto en Colombia.

Bogotá, fría y lluviosa. Allí nos esperaban los compañeros de La Candelaria. Estar en ese espacio fue realmente emocionante, pues es algo que leemos y referenciamos en nuestra cotidianidad. Ahí estábamos. Un lugar hermosísimo situado en el mismo barrio de La Candelaria, una casa muy antigua y cuidada con amor y detalles, un templo de creación.

Se veían en sus galerías las fotografías de sus creaciones, de encuentros con otros grandes que han marcado huella, rumbo en teatro como en el arte y la política...Para nosotros un encuentro maravilloso con los compañeros de la Candelaria con quienes estamos muy agradecidos de ver que es posible, hacer teatro de grupo estando comprometidos y buscar incansablemente, para no estancarse y olvidarse de crear.

En Tecal nos abrieron las puertas de su hermoso teatro, también con una gran trayectoria 27 años de existencia. Allí funciona una escuela de teatro de calle y diversos talleres de formación. El director de Tecal, Críspulo Torres nos dio su mano fraterna y atendió nuestros requerimientos, allí se trabaja de una manera muy profesional. Nos sentimos en nuestra casa.

En el Barranco, armados de una rosa



La fina garúa de la madrugada de Junio nos recibio, como si supiera lo que necesitaramos luego de ser, durante tantas horas, pasajeros en transito... Lima nos abria sus brazos generosos y maternales.
Esa mañana tambien nos regalaba un sol tan inusual como indeciso, esa Lima gris se disfrazaba de soleada mientras nos impregnabamos de historia. Alguien había dicho que Lima huele a comida, y si bien es cierto, como buena madre o abuela, sabe que no solo de pan vive el hombre, asi que resolvio, casi sin consultarnos, nutrirnos y agasajarnos en todos los sentidos. Nos dejaba regalos que ibamos encontrando como preciadas migajas en el camino, mientras nos guiaba de regreso a ese lugar escondido que quizas ni siquiera recordabamos, pero al que nos sabíamos pertenecientes...
Como si hubiese estado esperandonos, habia preparado todo para que cada encuentro fuese un reconocimiento, que es a la vez sorpresa y calidez.
Pero aún así, no se avergonzó de mostrarnos sus contrastes, sus contradicciones, sus heridas... caos vehicular, campañas de elecciones de alcaldía, el supuesto reconocimento de la cultura originaria pero la continua diferencia entre arte y artesanía...

“...es mi puente un poeta que me espera
con su quieta madera cada tarde,
y suspira y suspiro,
me recibe y le dejo...”
(Puente de los suspiros – Chabuca Granda)

No es posible llegar a Barranco sin conmoverse profundamente; no, si alguna vez se ha escuchado a Chabuca Granda o a Susana Baca y mucho menos si se tiene la fortuna de conocerlo y recuperarlo de la mano de Ernesto Suárez, maestro argentino del teatro que regresaba a Barranco luego de su exilio político de los años '70, mostrandonos, conmovido, los sitios que lo habían recibido a él treinta años atrás, el puente de la Alameda, el mercado, el café Juanito, el bar La Noche... en Barranco se respira el legado de los grandes artistas.
El encuentro con compañeros de camino, no hace sino acentuar más la emoción, su generosidad y entrega al trabajo, y tambien sus errores, nos alientan a seguir, sabiendo que no estamos solos, que todavía, en medio de la ceguera de estos tiempos es posible mirarse a los ojos y reconocerse com-partiendo. Sabemos que el teatro es más urgente para los que lo hacemos que para los que nos ven, pero asimismo nos reconforta encontrarnos en la urgencia y lograr detenernos a ver al otro, intercambiar pareceres o discrepar en opiniones.

“...y es que jugó la guerra de los hombres
haciéndose un fusil
de cada cosa que no fuera un fusil
ese día se armaba de una rosa
el fusil del poeta sólo es una rosa.”
(El fusil del poeta - Chabuca Granda)

Pero también sabemos que es posible, y bien fácil, traicionar y traicionarse. Convertir el propio discurso en cúmulo de vanalidades e insultos, de tan contradictorio... y entendemos que el verdadero teatro urgente es el sincero, el del compromiso con el trabajo, el del respecto por el que nos mira. Europeo o latinoamericano, contemporáneo o arcaico, es urgente la superación de viejas dicotomias bipolares para reconocernos múltiples y distintos y no únicos y diversos; y reconocermos en nuestros ancestros a cada paso, no solo en los originarios o en los de sangre, sino en todos aquellos que se armaron de una rosa y lucharon conmoviendo, transformando...

Daniela Moreno
(La Rueda de los Deseos se presentó en el Segundo Encuentro del Barranco - Teatro Urgente, organizado por Espacio Libre Teatro Contemporáneo, junto a artistas de México, Venezuela, Perú y Argentina)

La rueda viajó a Cuba


El Grupo viajó a Cienfuegos para participar del IV Festival del Monólogo Cubano y Premio Terry que se realizó del 8 al 15 de febrero. Se presentaron El más antiguo beso de la tierra y Pan. A su regreso Gabriela Psenda escribió el siguiente texto.

Impresiones
Al aterrizar el avión resultó imposible no dejar escapar lágrimas de emoción de saber que pronto nuestros pies pisarían tierras cubanas y nuestro cuerpo respiraría un aire desconocido hasta entonces.

La efervescencia revolucionaria se recuerda y está presente en carteles, calles, monumentos, nombres, canciones, casas, escuelas, HECHOS. Gestos precisos y fuertes, capaces de derribar a un grandulón con el simple movimiento de una mano que golpea el aire marcando que algo es extraordinario o golpeando una mesa para reafirmar con el cuerpo un concepto. Las ideas pueden verse enraizadas en los cuerpos de quienes hablan. El orgullo por una historia viva que defiende la dignidad.

También se hacen presentes los contrastes, las ganas de irse, la puteada de un cubano por ser tratado mal en un lugar de turistas, la asfixia por anhelar conocer otras latitudes y sentir que no se logrará, el cansancio de una forma de vida, el deseo de vivir como viven otros, perfumarse, comer otras cosas, tener…

Los opuestos, los contrastes, tanto amor, tanto odio, tanta risa, tanta lágrima.

Pienso que aquí, en donde vivo, los contrastes también existen, con la diferencia de que aquí hay muchos sabores, muchos perfumes, mucha gente que se muere de hambre, poca gente que tiene mucho y mucha que tiene poco o casi nada, gente que vive en condiciones indecentes, en la esquina de una calle porteña con sus niños, comiendo basura, hay analfabetismo, desnutrición ( estas últimas las peores armas contra el desarrollo de una persona y de un país). La dignidad es motivo de risa y no de orgullo…

El mar azul, al borde del mar, mirando el mar, en el mar, rodeada de mar, cerca del mar… Las montañas azules y violetas, al borde de esa pared de roca, mirando las montañas, en la montaña, rodeada de montañas, cerca de las montañas… Siempre se necesita oxígeno, en todas la latitudes y en todos los tiempos, tal vez es que no hay que desesperar, no hay que esperar, hay que hacer ¿tal vez?

"menos mal que allá abajo, en la mesa del pobre,
la sartén no cesaba de freír lo evidente,
menos mal que crecía la rebelión del ajo
Y en todas las cocinas resistían los pueblos"
Armando Tejada Gómez
(Canto popular de las comidas)

El más antiguo beso de la tierra 12/02/09 Teatro Acuestas- Cienfuegos
Pan 11/02/09 Peatonal Cienfuegos
Pan 14/02/09 Carnaval de Niños- Palmira
Pan 17/02/09 Plaza de la Libertad – Matanzas
El más antiguo beso de la tierra 19/02/09TeatroBertolt Brecht
Pan 21/02/09 Festival de Narración Oral Proyecto Las Almanza- La Habana

Este viaje se realizó gracias al apoyo del
Consejo Federal de Inversiones y la Dirección de Exportación Cultural y Desarrollo de Recursos, Subsecretaría de Cultura de Mendoza.

La rueda volvió a Perú

El grupo viajó a Ayacucho, Perú para participar del XI Encuentro Internacional de Teatro de Grupo. El siguiente texto fue escrito por Fabián Castellani al regreso.

Lima: Mar de piedras, cielo gris
Por Lima pasamos casi como turistas, conociendo lugares, museos, historias…
Visitar el mar es siempre conmovedor, tal vez porque somos montañeses y añoramos demasiado lo que no tenemos.
También sirvió para volver a encontrarnos con Diego La Hoz de Espacio Libre, recordando anécdotas, pero sobre todo proyectando abrazos futuros.
Las visitas a La Tarumba y el teatro Maguey sirvieron para confirmar que nuestros viajes nos enseñan que la temida soledad es solo aparente o tal vez geográfica.

Imágenes ayacuchanas
“Tienes que atrapar la música con tus pies, que no se te escape”, frase pronunciada por Rolando Carhuas García, bailarín del Baile de Tijeras, Ayacucho.
Guerra de papel higiénico desatada por Ana Correas enfermera, de Yuyachkani.
Las precisas pero por suerte nunca demasiado técnicas palabras de Eugenio Barba.
La siempre admirable y estimulante fuerza de trabajo del Odin Teatret
Parte importante de la realidad del teatro peruano.
El reencuentro de amigos que nos da el teatro, y que siempre volvemos a cruzar como el grupo Kapulí, Paúl San Martín, Patricio Vitteri.
El encuentro de nuevos amigos, compañeros de caminos, que algún día volveremos a cruzar.
Debates y discusiones en la cola del teatro. Encuentros, desencuentros, sentires comunes y diferencias. Pasión. Y lucha Maestro, por supuesto mucha lucha.